Exposición Biblia y Reforma

La traducción de la Biblia al castellano

La Biblia en la Edad Media Durante la Edad Media en España, el latín, como lengua común, fue desapareciendo a medida que se imponía la naciente lengua romance, germen de nuestro actual castellano. Pronto se siente la necesidad de traducir la Biblia, o partes de ella, a esa nueva lengua. Los primeros balbuceos de traducción de la Biblia al castellano nacen casi al mismo tiempo que el poema de Mio Cid, compuesto a finales del siglo XII. La primera traducción parcial de la Biblia al castellano se la debemos a Aimerich de Malafaida, Arcidiano de Antioquía, quien hace una crónica de su viaje a Palestina en la que intercala pasajes bíblicos que explican los lugares que visita. Esta obra es conocida con el nombre de La Fazienda de Ultra Mar.

Io, el to Sennor Dios, que te saqué de tierra de Egypto, de casa de servytud. Non sean a ty otros dios delant my. Non fagas pora ty dolant ni doladizo ni nulla semblança, que es en los çielos de suso, ni en la tierra de yuso, ny en las aguas de yus las tierra, ni los adores ni los sirvas; que yo, el Sennor Dios, poderoso e celoso, visitant peccado de parientes sobre fijos & sobre terceros & sobre quartos a mygos aborrecientes, tacient misericordia amillares a mios amigos… Comienzo de “Los diez mandamientos”, según se citan en La Fazienda de Ultra Mar, en el viejo lenguaje del Cid Campeador.

Sello “El Cid Campeador”, estatua ecuestre. Correos, España.


La segunda traducción de un texto bíblico a nuestra lengua se la debemos a Hermann “el Alemán”, obispo de Astorga, hacia 1266. Este realizó una traducción del salterio para la magna obra, promovida por el rey Alfonso X el Sabio y que conocemos con el nombre de General Estoria. Alfonso X pretendía con esta magna obra narrar la historia del mundo desde sus orígenes hasta su propio tiempo. Seguramente el rey pensó que no habría mejor fuente documental para ello que la propia Biblia, pues en ella se narra los orígenes del universo y y de la humanidad, razón por la que proyectó su traducción completa que, lamentablemente, no llegó a concluirse a consecuencia del fallecimiento del monarca.

Es interesante subrayar que las dos tra