Las personas con discapacidad auditiva se encuentran entre los colectivos que sufren mayor aislamiento y marginación en todo el mundo. Esto es especialmente cierto en los países en vías de desarrollo, donde la gran mayoría no tiene acceso a la educación por lo que nunca aprenden a comunicarse.

Chris Dale, coordinador del ministerio para sordos de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), pone el énfasis en algo aún más grave: muy pocas personas que sufren sordera tienen acceso a las Escrituras. Esta es la razón por la que varias agencias bíblicas, incluidas las Sociedades Bíblicas Unidas, estamos trabajando para cambiar esta realidad. Las SBU estamos buscando nuevas iniciativas que nos a traducir las Escrituras a más lenguas de signos, el principal medio de comunicación de millones de personas sordas.

Chris Dale, nos cuenta algunas claves que ha descubierto sobre el lenguaje de signos que le han sorprendido y que han supuesto un reto:

Las personas que nacen sordas se esfuerzan por aprender a leer
Nunca han oído una palabra de modo que se esfuerzan en aprender cómo se escribe el idioma del país en el que nacen. Aún cuando aprenden a leer, para ellos es como una segunda lengua, y la mayoría no entienden realmente lo que están leyendo. Por lo tanto, entregarles una Biblia en formato tradicional no suple su necesidad adecuadamente.

Para más de 70 millones de personas, la lengua de signos es su lengua materna
Es el lenguaje en el que se pueden expresar completamente, el lenguaje con el que se sienten