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Sociedad Bíblica

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La traducción de la Biblia en tiempos modernos rara vez es realizada por un solo individuo. En realidad, sólo la participación de un equipo interdisciplinario e interconfesional permite asegurar un éxito aceptable en la fidelidad y la calidad de la traducción.

Un equipo de traductores debe de estar compuesto por personas de diferentes disciplinas: antropólogos, biblistas, lingüistas...

Si la versión resultante intenta ser distribuida a un público amplio e interdenominacional es de vital importancia que la traducción de la Biblia sea hecha por un equipo interconfesional; porque es inevitable que el traductor sea también un intérprete de la Escritura.

No existe una traducción objetiva de la Biblia; cada una de las versiones que se encuentran en el mercado son el resultado de decisiones exegéticas, hermenéuticas y lingüísticas. La participación de cristianos de diferentes confesiones previene, al menos, de que la traducción se incline hacia una confesión doctrinal particular.

En España contamos ya con traducciones interconfesionales de la Biblia al castellano, euskera y català. La traducción interconfesional al asturiano está muy adelantada y no se descarta comenzar próximamente la traducción al galego.

El equipo traductor debe, a la vez, estar compuesto por hombres y mujeres. Las perspectivas que aporta cada género enriquecen de manera extraordinaria la traducción.

Y si ésta desea alcanzar a todo el mundo hispanohablante, el equipo revisor, al menos, deberá estar compuesto por personas representativas de los distintos países y regiones.