Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo. OK | Más información

Sociedad Bíblica

Sociedad Bílica
 

Donar


Los niños de Chernóbil, las pequeñas grandes víctimas de esta catástrofe.
En Navidad, pon esperanza en sus manos.
Pon la biblia.

Han pasado 30 años desde la tragedia de la central nuclear de Chernóbil

El accidente de Chernóbil, que se produjo el 26 de abril de 1986 y catalogado como el mayor desastre nuclear y medioambiental de la historia, cambió drásticamente la vida de millones de bielorrusos y sus consecuencias persiguen hoy, 30 años después, a los cinco millones de personas que viven aún en las áreas contaminadas.

El alcohol y las drogas han causado estragos entre los adultos que experimentan el estrés postraumático provocado por esta catástrofe.

Los niños son las pequeñas grandes víctimas de estas familias afectadas. Muchos de ellos, son atendidos en orfanatos, internados y centro de atención social, porque sus padres han fallecido o no los cuidan adecuadamente.


Según la organización Greenpeace hasta 200.000 personas morirán por enfermedades relacionadas con los efectos de la radiactividad, aunque existen pocos estudios fiables al respecto y la cifra varía considerablemente, dependiendo de la fuente que se maneje. Un informe elaborado hace cuatro años por la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluía que los efectos del accidente nuclear fueron menores de lo que se temió dado que la mayoría de los 5 millones de personas que vivían en la zona afectada recibieron dosis muy bajas de radiactividad. Aun así, más de 5.000 niños han contraído cáncer de tiroides debido a la contaminación nuclear. Cifras aparte, es un hecho que 30 años después de la catástrofe el cesio sigue contaminando el ambiente, los acuíferos y los alimentos que allí crecen;  y que el impacto psicológico y económico entre las más de 300.000 personas que fueron obligadas a abandonar sus casas permanece en forma de desajustes emocionales, miedos, ansiedad, una mala dieta y pobreza.

“Muchos de ellos son muy pobres, y no tienen la posibilidad de comprar su propia Biblia. Quiero hablar a los vecinos de Nabatov y regalarles una Biblia” nos, cuenta el pastor Oleg Lojko, quien se compró una casa medio arruinada en el pueblo de Nabatov para vivir entre los afectados

Para que los niños de Chernóbil descansen en el Señor y pongan en Él su esperanza. (Salmos 37,7)

Pon la Biblia en sus manos
¡Colabora!