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Sociedad Bíblica

Sociedad Bílica
 

Devocionales Semana Santa "En la Cruz hay vida"

14.04.2019

EN LA CRUZ HAY VIDA

"¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!"
Marcos 11.9b

Domingo 14 de marzo de 2019


Pasaje bíblico: Marcos 11.1-11
Autor: Luis Fajardo
 

Nuestro Señor llevó a cabo el último acto de su vida deliberadamente de forma pública. Fue a Jerusalén para morir y deseaba que todo Jerusalén lo supiera. Sabía que iba a tener lugar el más maravilloso acontecimiento que jamás hubiera ocurrido en este mundo. El gran Cordero pascual estaba a punto de ser inmolado, la gran expiación del pecado del mundo estaba a punto de efectuarse. 
 
Observemos también, la pobreza voluntaria que adoptó nuestro Señor cuando estaba sobre la Tierra.
¿Entró en un carro real con caballos, soldados y un séquito a su alrededor, como los reyes de este mundo? Leemos que tomó prestado para la ocasión un pollino y se sentó sobre los mantos de sus discípulos por falta de montura.
 
Eso encajaba perfectamente con todo el tono y sentir de todo su ministerio. Nunca tuvo ninguna de las riquezas de este mundo. Cuando cruzó el mar de Galilea, le prestaron una barca. Cuando entró en la ciudad santa, lo hizo sobre una bestia prestada. Cuando fue sepultado, fue en una tumba prestada.
 
Cualquier persona que lea los Evangelios no puede dejar de observar que Aquel que podía alimentar a miles con unos cuantos panes pasó hambre en ocasiones, que Aquel que podía sanar a los enfermos y débiles estuvo en ocasiones cansado, que Aquel que podía expulsar a los demonios con una palabra fue también tentado y que Aquel que podía resucitar a los muertos sufrió la muerte
 
Observamos en Jesús la fuerza divina y la debilidad humana. No podemos explicar el misterio; pero sí que podemos alentarnos con el pensamiento de que así es nuestro Salvador, de que este es nuestro Cristo, capaz de compadecerse porque es hombre, pero todopoderoso para salvar porque es Dios.
 
Oración:
Señor, gracias por enviarnos al Salvador. Cuando vemos su humildad apreciamos más su grandeza y soberanía. Deseamos que Él sea el Rey Soberano de nuestras vidas. ¡Hosanna! Señor. Amén