¿Qué es traducir la Biblia?
TRADUCIR. Expresar en una lengua lo que está escrito o se ha expresado antes en otra.
Esta es la definición que recoge el diccionario de la Real Academia de la lengua española. Según esta definición, el “científico” podría argumentar que para hacer una traducción basta con conocer bien el idioma de origen y el idioma receptor y seguir unos métodos, es pura técnica; pero esto sólo produciría una traducción formalmente correcta, sin vida, deshumanizada. Sin embargo hay un componente de arte en toda traducción, así no sólo se necesita el conocimiento objetivo: vocabulario, expresiones, gramática... sino que se necesita la “aptitud artística” que utiliza y combina los recursos técnicos adecuadamente, que da con la palabra justa, que colorea los paisajes, que perfuma los ambientes, que nos da escenas palpitantes llenas de sonidos o silencios, en definitiva produce una traducción con vida, humanizada, que cuando la leemos nos lleva a exclamar: ¡Ésta es una buena traducción!, intenta transmitir lo que el autor en la lengua original quiso contar.
Uno de los cometidos fundamentales de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU) es la traducción de la Biblia de manera que cualquier persona, que la lea, reciba el mensaje que los autores en la lengua original quisieron transmitir. Esta tarea es realizada por equipos de traductores y consultores que trabajan comprometidos en realizar una traducción fiel al texto original –y fiel también a la lengua receptora--, “de tal modo que los lectores de hoy vivan la experiencia de los lectores de ayer”*.
* Alfredo Tepox Varela. Prólogo de La poesía del Antiguo Testamento: pautas para su traducción. (1989)




