Cerca de 300 millones de personas en el mundo no disponen aún de Escrituras en su propia lengua; en otras ocasiones adquirir un libro como la Biblia resulta demasiado caro; como
consecuencia, el mensaje de la Palabra de Dios se convierte en inaccesible para muchos.
Además, las nuevas tecnologías nos abren infinidad de posibilidades a la hora de acceder a un número cada vez mayor de personas que buscan, también en Internet, información y respuesta.






